“Integrando los avances sobre el cerebro y el dolor en la
práctica clínica” , con este titulo daba comienzo el fin de semana que Lorimer
Moseley impartía en la Universidad de Alcalá
a través del SEFID hace unas semanas dirigido en su gran mayoría a fisioterapeutas,
aunque también asistieron profesionales de otras ramas sanitarias.
De esta exposición queremos destacar la valoración que él y
su grupo de investigación sobre el dolor, hacen del paciente en función de sus
síntomas para elegir el plan terapéutico más adecuado.
Utilizan varias categorías para clasificar el dolor del
paciente:




También tienen presente los aspectos
psicosociales del paciente y la posible relacion con su dolor
En base a esta clasificación ,
tienen en cuenta las siguientes características del dolor:





Una vez que ambas tablas se juntan, nos quedaría todo de la
siguiente manera.
Son características de la sensibilización de nociceptores primarios el dolor
localizado en un área pequeña concreta, provocado por mecanismos pasivos o
fisiológicos repetibles y predecibles, cuyos síntomas o sensibilidad mecánica
aumentan con el calor.
En cuanto a la raíz
nerviosa tendremos una distribución del dolor segmental, y el brote de
dolor aparecerá un día o varios después del evento que produce la lesión.
Por otro lado, los síntomas neuropáticos periféricos serían una distribución del dolor
siguiendo el trayecto de un nervio periférico, alodinia, mecanismos
provocadores impredecibles con múltiples áreas sensibles, el frío aumenta el
dolor o la sensibilidad mecánica y el comportamiento del dolor es impredecible
y no relacionado con contexto mecánico o biomecánico. Todos estos aspectos
contribuyen a que el paciente desarrolle adaptaciones a nivel del sistema
nervioso central.
Por último, en las adaptaciones en el sistema nervioso central y otros sistemas eferentes observaríamos
dolor referido sin ningún patrón, alodinia, mecanismos provocadores
impredecibles con múltiples áreas sensibles, dolor o sensibilidad mecánica aumentados
por el frío, el brote aparece con días de latencia y la duración del cuadro es
superior a tres meses.
Entre los aspectos que pueden tener relevancia a nivel psicosocial, Moseley y sus
colaboradores destacan el miedo, el catastrofismo, una conceptualización
inadecuada de la patología y un comportamiento del dolor modulado por el estado
de ánimo y el contexto social. Estas circunstancias psicosociales influyen en
la aparición de sensibilización a nivel del sistema nervioso central.
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